EP 222 – LA IMPORTANCIA DE SER FELIZ EN EL TRABAJO
¿Y si para disfrutar de nuestro empleo no fuera necesario aspirar a un ascenso, a cobrar más o tener una oficina mejor? ¿Y si esa búsqueda interminable de la “carrera ideal” fuese, precisamente, lo que nos lleva a sentirnos descontentos?
Para muchos, trabajar es solo un intercambio: entregamos nuestro tiempo de lunes a viernes y recibimos un salario a cambio. Pero, ¿y si esa visión es errónea? ¿Y si la satisfacción profunda no se encuentra, sino que se crea día a día?
Annie McKee, experta en liderazgo, afirma en su artículo de Harvard Business Review “Being Happy at Work Matters” que las personas plenas no se definen por su cargo, sino por la forma en la que interpretan su labor. Propone una sencilla fórmula, compuesta por tres factores, que puede transformar casi cualquier puesto en una experiencia mucho más satisfactoria y feliz.
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Basado en el artículo de Annie McKee publicado en Harvard Business Review
El reto global: la infelicidad en el trabajo
El mundo laboral actual está lleno de dificultades. El informe State of the Global Workplace realizado por Gallup revela que solo el 23% de los trabajadores se siente involucrado con su trabajo. Esto indica que la mayoría asiste físicamente, pero mentalmente está ausente.
Peor aún, un 15% está “activamente desconectado”: tan insatisfechos que perjudican su propio rendimiento y el de sus compañeros. Esta falta de implicación le cuesta a la economía global cerca de 8,9 billones de dólares en productividad perdida.
Y aquí está el cambio de paradigma: la neurociencia ha demostrado que la idea de que “el trabajo es solo trabajo y los sentimientos no cuentan” es falsa. Quienes se sienten felices no solo disfrutan más, también rinden mejor. El investigador Shawn Achor explica que la felicidad favorece la creatividad, la resiliencia y la capacidad para resolver problemas.
Además, el humor se contagia. Si un líder entra en una reunión con mal humor o tensión, afecta a todo el equipo. Annie McKee denomina a este fenómeno “contagio emocional”, ya que las emociones se transmiten y determinan el ambiente y la productividad del grupo.
¿Cómo podemos cambiarlo? McKee identifica tres claves fundamentales: Propósito, Esperanza y Amistad.
1. Propósito: Sentir Que Tu Trabajo Tiene Sentido
El propósito es el “por qué” de lo que haces. Es saber que tu labor aporta valor y contribuye a algo más grande que tú.
No hace falta un gran título para tener propósito. Todo depende de cómo percibas tu tarea diaria.
Por ejemplo, un conserje en un hospital no solo limpia, sino que contribuye a crear un entorno seguro para la recuperación de los pacientes.
Una ingeniera de software no solo programa, sino que desarrolla herramientas que facilitan la conexión entre las personas.
El propósito consigue que las tareas rutinarias cobren significado y nos recuerda que nuestro trabajo afecta a personas reales.
Plantea: “¿A quién beneficia lo que hago?” Elige una labor cotidiana y relaciona esa tarea con el efecto positivo que tiene en otras personas.
2. Esperanza: Confiar En Que El Futuro Será Mejor
La esperanza no es fantasía. Es mantener una visión clara y optimista sobre tu futuro y confiar en que puedes alcanzarlo.
El investigador Richard Boyatzis sostiene que existen dos estados emocionales:
Atractor Emocional Negativo (NEA): se activa bajo estrés o críticas, lo que limita la creatividad y el aprendizaje.
Atractor Emocional Positivo (PEA): se despierta cuando pensamos en nuestras metas y puntos fuertes, abriendo la mente y estimulando el desarrollo.
Un jefe que solo resalta los fallos te lleva al NEA. En cambio, quien te anima a imaginar tu futuro activa el PEA, generando esperanza.
Dedica quince minutos a visualizar cómo te gustaría que fuera tu trayectoria profesional dentro de un año. ¿Qué competencia te gustaría adquirir? Imagínala con detalle. Este sencillo ejercicio refuerza la esperanza.
3. Amistad: relaciones auténticas en el trabajo
Somos seres sociales por naturaleza. La necesidad de conexión no desaparece al llegar al trabajo.
Según Gallup, quienes cuentan con un buen amigo en el trabajo tienen siete veces más posibilidades de estar comprometidos. Las amistades generan confianza y apoyo, suavizan los días difíciles y hacen los buenos aún mejores.
Estas conexiones van más allá de tareas o plazos: aportan humanidad al entorno laboral.
Elige a un compañero de equipo y da un pequeño paso para acercarte más a nivel personal. Pregúntale por su fin de semana, comparte una anécdota sencilla o da las gracias de forma genuina. Con el tiempo, estos pequeños gestos se transforman en amistades verdaderas.
En conclusión: para dar sentido a la vida laboral no es imprescindible cambiar de trabajo, El significado se genera gracias a estos factores:
- Propósito: vincular tu trabajo con un “por qué” trascendente.
- Esperanza: mantener una visión optimista del futuro profesional.
- Amistad: fomentar relaciones genuinas con quienes te rodean.
Esta semana, elige uno de esos aspectos y da un paso pequeño. Las grandes transformaciones empiezan con acciones sencillas.
Este es el segundo episodio de la serie dedicada a la felicidad. Si este contenido te ha servido para replantearte tu relación con el trabajo, dale a “me gusta” y suscríbete para recibir más ideas sobre cómo construir una vida mejor.
Gracias por tus reseñas a mis libros The Quality Mindset, Principles of Quality y Life Quality Projects. Sigue persiguiendo la excelencia, sigue creciendo y nos vemos en el próximo episodio.